sábado, 20 de octubre de 2012

Costumbres


Se inicia el jueves santo con una procesión, al día siguiente aparecen los flechadores mixtecos, que se tiñen todo el cuerpo de blanco y luego se adornan con figuras de varios colores. A las cinco de la tarde empieza el viacrucis y aparecen los romanos y los nobles que se mezclan con la gente del pueblo para efectuar el ritual de la muerte de tata chuy como llaman a Jesucristo.
Algo muy curioso de esa ciudad es el arraigo de su gente; lo curioso del caso es que todas las personas que salen a estudiar siempre regresan a su lugar natal y llevan todo su conocimiento para lograr el crecimiento de ésta, su maravillosa ciudad, donde la belleza de sus mujeres es algo que salta a la vista.
Entre sus usos, costumbres y tradiciones, en Pinotepa destacan los bailes y danzas que aún conservan en algunas localidades y municipios cercanos, y que pocos tienen la oportunidad de observar, una de ellas es:
La Chilena Indígena o Fandango Mixteco: Los indígenas de la Costa tomaron este préstamo cultural sudamericano, gracias a la influencia de negros. A ellos les copiaron varios de los rasgos musicales, entre ellos el tamborileo sobre el cajón percusivo o sobre la “botija”.
La chilena de los indígenas de la Costa, conocida también como “Son indígena” o “Fandango mixteco”, tiene ligeras variaciones de acuerdo al pueblo donde se baile; en algunos, su música se asemeja bastante al son de artesa; en otros ha sido absorbida por el misticismo de la raza india; en algunos más ha predominado la chilena mestiza, con el sello propio de ese grupo étnico.
Los instrumentos musicales utilizados son: un violín y una jarana, acompañado de un cajón o un cántaro llamado “botija”, que realizan la percusión. Las piezas son totalmente instrumentales. Eventualmente se canta un “caticubi”, pero tiene otras características musicales.
Son las mayordomías y las bodas las que dan lugar al fandango indígena. En esos festejos hay la oportunidad de presenciar y escuchar esta rama de la chilena: al preludio plañidero del violín, las parejas de bailadores inician el baile: la mujer, en actitud de recato, mientras que el hombre, lo hace con brío. Ella con pasitos cortos y suaves demostrando de vez en cuando su coquetería ante el embate del varón, y él reforzando su asedio amoroso con un frenético zapateo.


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